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“Acoso” es un término del que probablemente oigas hablar mucho. En la escuela, en el trabajo, en la calle, en la pantalla del teléfono, la palabra parece haber encontrado su camino en cada área de nuestras vidas. Es una de esas cosas que es peligrosa por su imperceptibilidad. Vivimos en una sociedad en la que reina el conformismo y se rechaza la diferencia. Un problema que no vemos, podríamos pensar que no existe, entonces es importante abrir los ojos a este fenómeno que nos rodea.

Vivimos en una sociedad neoliberal. El neoliberalismo puede aparecer como algo difícil de definir y entender. Se caracteriza por legitimar el surgimiento de grandes empresas multinacionales, especialmente en el contexto de la globalización de nuestras economías. El neoliberalismo está en el origen de la desregulación económica, vinculado a un discurso hostil y escéptico en cuanto a la regulación de las actividades de les agentes del mercado, las desigualdades socioeconómicas entre los individuos, y es hostil hacia el Estado y los poderes públicos. En la sociedad neoliberal, todes estamos en constante búsqueda de rendimiento y eficiencia. Nos evaluamos constantemente. Esta evaluación conduce a una visión de les demás que rebosa de juicios y prejuicios. El conformismo es el rey y la diferencia es señalada con el dedo. Esta exclusión de la diferencia es una de las causas del acoso.

El acoso es una repetición de palabras y acciones que tienen consecuencias perjudiciales en el plano físico o psicológico de una víctima. Es una forma de violencia que es invisible y difícil de anticipar. El acoso moral se manifiesta a través de acciones repetidas que tienen el propósito o el efecto de violar los derechos y la dignidad, perjudicar la salud física y/o mental, o comprometer el futuro social y profesional. La definición parece clara, pero en realidad es difícil de probarlo, aunque tiene consecuencias muy graves para la víctima. La ley no hace ninguna excepción en cuanto a la naturaleza de la relación entre el autor y la víctima, ni al entorno en el que se produce el acoso. Tanto si tiene lugar dentro de una pareja, entre colegas, vecines, estudiantes u otres, el acoso es reprensible en todas las situaciones. La pena se define según el alcance y la frecuencia del acoso. Aunque las instituciones nacionales e internacionales están luchando contra el acoso, esta forma de violencia sigue estando muy extendida, ya que es invisible. Por lo tanto, es importante explicar las causas de este acoso y cómo el neoliberalismo influye en estos mecanismos.

Este artículo se refiere principalmente al derecho francés, que es bastante ejemplar en la materia. Francia no tiene nada que envidiar a sus pares en la lucha contra el acoso, aunque obviamente siempre se puede mejorar.

El acoso en el corazón de la socialización de la escuela secundaria: la tiranía del conformismo

El acoso escolar, una violencia social malentendida

El acoso comienza desde la edad temprana. De hecho, una de las formas de acoso más extendidas y perjudiciales ocurre en la. “Aproximadamente 1 de cada 10 estudiantes experimenta (…) problemas de acoso, mientras que poco más de 1 de cada 20 puede considerarse acosado de manera preocupante1.

Según la UNICEF, se trata de acoso escolar “cuando un niño o una niña está objeto de repetidas críticas, insultos, chantajes y violencia por parte de une o más alumnes2. Cabe señalar que también se habla de acoso cuando este tipo de comportamiento es llevado a cabo por un miembro o una miembra del personal docente sobre un alumno o una alumna. El acoso en la escuela puede tener un grave impacto en el niño o la niña que es víctima. Puede conducir a problemas vitalicios, fobias escolares y llevar a estes niñes al suicidio. Según Eric Debarbieux, pedagogo francés, los mecanismos correspondientes al acoso escolar son formas de violencia llamadas “ordinarias”, pero que merecen ser tenidas en cuenta. La peligrosidad y las consecuencias de estas “micro-violencias” provienen de su repetición. Tienden a afectar a la salud mental de les alumnes afectades, llegando a veces a provocar depresión e incluso intentos de suicidio. También conducen a una opinión negativa de la escuela, así como al absentismo, la falta de confianza en el personal docente y los malos resultados. Para Patricia Mercader y Jean-Pierre Durif-Varembont, el acoso es la violencia entre pares porque el acoso es un conjunto de comportamientos entre adolescentes. Los comportamientos que acompañan a la intimidación incluyen “conductas mundanas e inofensivas, conversaciones, bromas, empujones, desfiles y corridas de toros, que tienen lugar en los patios, en los pasillos y en el restaurante de la escuela3. La “banalidad” de estos comportamientos y formas de violencia ordinaria lleva a les alumnes que están víctimas de elles a no interpretarles como violencia y, por lo tanto, a no denunciarles.

La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño garantiza que “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño se vea protegido contra toda forma de discriminación (…); a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar (…)4. En la práctica, las escuelas, les profesores y los padres tienen dificultades para notar el acoso, no se dan cuenta de los signos y a menudo actúan demasiado tarde. La cuestión de la condena también es compleja porque, aunque el acoso tiene un impacto muy grave en las víctimas, les autores son menores, a veces muy jóvenes. Este tipo de acoso es, sin embargo, un delito en Francia. Cualquier alumno o alumna mayor, profesor o profesora, o miembro o miembra del personal que acose moralmente a une alumne mayor de 15 años se arriesga a un año de prisión y una multa de 15.000 euros5. Si el acosador o la acosadora es une menore, las penas son, por supuesto, menos severas y si es menore de 13 años, tendrá que enfrentarse a medidas educativas o sanciones para les delincuentes juveniles. Finalmente, sus padres siguen siendo civilmente responsables de los daños causados. ¿Pero cómo se puede hacer esto?

Entre los juegos, las bromas y la violencia: un malentendido de los códigos de los adolescentes

El desfase y la interpretación errada de les adultes hacia el comportamiento de les alumnes son elementos claves que permitirían entender porque el acoso escolar es difícilmente detectable. Les adultes tenderán a considerar las formas de acoso como un juego, “una manera normal de actuar en su grupo”6. Generalizados como si fueran maneras de comunicar específicas para les adolescentes, estos comportamientos son en realidad sinónimos de violencia y de persecución. También, es en general más fácil reconocer actos de violencia entre un miembro o una miembra del grupo sobre una persona de un exogrupo7, más que entre dos miembres de un mismo grupo de pares. Esta confusión entre los gestos y las actitudes normales en la cultura adolescente y los que constituyen una forma violencia vuelve difícil la anticipación y la denuncia del acoso. Esta confusión muestra la importancia de entender los mecanismos y los procesos que llevan e incitan al acoso. Los códigos sociales de les adolescentes se forman en reacción al grupo de pares. Un.a adolescente adoptará los códigos de este grupo y les interiorizará. Elles se confiarán en estos códigos para conformarse con los elementos identitarios característicos como la ropa o incluso el lenguaje, que son elementos distintivos de este grupo. El lenguaje amplía aún más la incomprensión entre estudiantes y profesores que no se reconocen en las evoluciones del lenguaje, que modifican los criterios de la normalidad e implican una banalización de la violencia. Así, les docentes pueden ofuscarse ante algunos insultos empleados por les alumnes como broma o burla afectiva.

Socialización de grupos de pares: el flagelo del conformismo

El grupo de pares es un elemento central de la socialización. Se trata de una cultura específica que produce valores diferentes de los creados por la escuela o la familia. Esta socialización por el grupo de pares es compleja porque el/la adolescente se construye tanto bajo la influencia de este, en forma de  alivio de la conformidad, como en contra de esta, en forma de resistencia8.

Nos equivocaríamos el pensar que la escuela es un lugar de igualdad perfecta entre les alumnes o que la jerarquización solo tiene lugar desde el mundo del trabajo. La jerarquización entre pares empieza desde la escuela y representa una forma de violencia simbólica en el corazón  de los procesos de acoso. Se trata de una clasificación aguda entre les alumnes que se evalúan mutuamente en permanencia según criterios específicos. Una vez más, estos criterios responden a la necesidad de conformarse a normas estéticas, económicas, intelectuales o comportamentales9. Estas normas también están evolucionando. Corresponder a estas normas cambiantes pide un esfuerzo permanente. Aunque algunes de estes adolescentes critican este conformismo y buscan su individualidad, no coordinar con estos criterios generalmente lleva a sanciones sociales severas pero sin embargo invisibles, puesto que son intrínsecas a les adolescentes10.

La violencia cometida entre les adolescentes produce un efecto de control social entre elles que se ejerce por medio de críticas, insultos o estigmas. Se trata de controlar su actitud, su comportamiento y su relación con les otres. La normalización del comportamiento entre pares es una llamada al orden para les otres, lo que organiza el funcionamiento del grupo y mantiene una tensión. Este control permite asegurar una seguridad de la posición otorgada al grupo en la jerarquía implementada. Esta jerarquización está particularmente presente entre las chicas, a las que se les inculca un fuerte espíritu competitivo, de conformidad con los estereotipos de género. Esta violencia social está a menudo escondida por la obligación de recibir las críticas con humor: “hay que reírse para deshacerse del estigma siempre amenazador” y aceptar el control social y las relaciones de dominación que resultan de eso11

Acoso cibernético: cuando el odio no tiene límites

Con la democratización de las redes sociales, el acoso encontró un nuevo terreno de juego. Más que nunca estamos acosades a toda edad, en todas partes y todo el tiempo. Llamamos “ciberacoso” el acoso “cometido por la utilización de un servicio de comunicación al público en línea o por medio de un soporte digital o electrónico12. Como el acoso, está considerado como delito en el derecho francés. Cuando una persona es víctima de este tipo de actuación, puede pedir el retiro de las publicaciones a sus autores o a la plataforma usada. Una vez más, Francia parece por delante. Efectivamente, en junio de 2020 se aprobó una ley para luchar contra los contenidos de odio en Internet. Sin embargo, esta última no fue unánimemente aceptada, algunes temiendo una limitación de la libertad de expresión en Internet. Como toda forma de acoso, el ciberacoso consiste en humillar, intimidar, difundir rumores, insultos, amenazas, declaraciones difamatorias, etc, de manera repetida. La publicación de una foto o de un video degradante o humillante para la víctima, la usurpación de identidad digital o el pirateo también son formas de ciberacoso. Este fenómeno toca mayoritariamente a les adolescentes les más presentes en las redes sociales, que no tienen consciencia de las repercusiones que puede tener una publicación. El ciberacoso puede dejar profundas secuelas a las personas que han sido víctimas, similares a otras formas de acoso: ansiedad, tristeza, soledad, insomnio, pérdida de confianza en sí mismo, fobia social, etc.

Acoso: mecanismos psicosociales de relaciones abusivas en el lugar de trabajo

Para prevenir el acoso, es necesario considerarlo como más que solo una construcción individualista de las relaciones sociales entre una víctima y su.a perseguidor.a. Se trata más de realzar el entorno social que rodea estas dos figuras. El entorno corresponde a una dimensión colectiva que se inscribe en el marco de los nuevos métodos de dirección. Tenemos que ampliar nuestro enfoque sobre el acoso como resultado de la arbitrariedad o del ostracismo, un rechazo hostil de un miembro o una miembra de una comunidad por sus pares como característica de los contextos profesionales, o incluso de la sociedad de nuestros días. 

Acoso en el lugar de trabajo: lo que dice la ley

Una vez adulte, se podría pensar que hemos acabado con el acoso, que creciendo y siendo más madures, ya no nos permitimos humillar a una persona, pero esta realidad está bien utópica. El ámbito profesional es un lugar de acoso moral importante, que puede destruir la carrera profesional y la vida de une empleade que ha sido víctima. El Artículo L1152-1 del Código de Trabajo francés explica que “ningune empleade debe padecer las actuaciones repetidas de acoso moral que tienen por objeto o efecto una degradación de sus condiciones de trabajo susceptibles de atentar a sus derechos y a su dignidad, de perjudicar su salud física o mental o comprometer su futuro profesional”13. El acoso moral en el lugar de trabajo puede tener distintas repercusiones en la víctima. Crea una inestabilidad emocional (ansiedad, frustración, pérdida de la autoestima, de ambición, de motivación), problemas de salud física (cansancio, pérdida de sueño), de salud mental (depresión, fobia social, suicidio), una pérdida de credibilidad (destrucción de reputación, de confianza), e incluso entrena una pérdida de empleo (por renuncia o despido).

El acoso moral constituye una violencia y a menudo es ejercido por una persona o un grupo de personas  de la empresa. Muchas veces, el acoso moral es usado para hacer que renuncien empleades. Según el artículo 222-33 del Código penal, “el hecho de acosar a otra persona con lenguaje y conducta repetidos que tienen por objetivo o efecto una degradación de las condiciones de trabajo susceptibles  de atentar a sus derechos y a su dignidad, de perjudicar su salud física o mental o de comprometer su futuro profesional, será castigado con dos años de prisión y 30.000 euros de multa14. La Organización Internacional del Trabajo también condena el acoso moral en el lugar de trabajo, en una convención histórica sobre la eliminación de la violencia y del acoso en el mundo del trabajo adoptada en 2019: 

La expresión «violencia y acoso» en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género.15

Entonces, el acoso en el lugar del trabajo es ampliamente condenado, tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, este fenómeno está muy lejos de ser excepcional. 

Acoso moral: mecanismos psicosociales de las relaciones abusivas

Primero, es necesario percibir el acoso como un proceso usando mecanismos de relaciones abusivas. El acoso moral puede ser caracterizado por tres aspectos fundamentales. Un primer aspecto es lo que el socio-economista estadounidense Albert Otto Hirschmann llama “el Exit”. En economía, demuestra que los individuos tienen diferentes elecciones cuando están insatisfeches con un producto16. La primera elección es el Exit, una reacción silenciosa cuando el/la cliente solo cambia de producto. En sociología, lo traducimos por la capacidad de salir de una relación abusiva por una relación más sana. Sin embargo, se nota una gran dificultad para los individuos de dejar la relación o cuestionarla debido a las relaciones de poder y a la dependencia que implican. El segundo aspecto fundamental es la incredulidad de las personas cercadas que, en vez de reconocer el sufrimiento de la víctima, buscan las causas de la relación abusiva en su comportamiento. Por ejemplo, en el marco del acoso callejero, el entorno suele justificar el acoso con la ropa “inadecuada” de la mujer siendo víctima. Por fin, el último aspecto es la culpa percibida por la víctima misma. Estudios han mostrado que muchas víctimas traumatizadas se autoculpabilizan y asuman la responsabilidad de lo que les aconteció. Estos tres aspectos son comunes a toda forma de violencia moral, pero para entender el acoso moral en el marco específico del trabajo, hay que tomar en cuenta el impacto de las evoluciones y los cambios que ocurrieron en el ámbito profesional y que favorecen la persecución.

El acoso, un síntoma de los nuevos métodos gerenciales

El acoso podría entonces ser considerado como un síntoma de esas transformaciones considerables en la organización del trabajo, pero también en su precarización. No obstante, los factores contextuales a menudo son esquivados en los diferentes enfoques jurídicos y psicológicos del acoso. Estos enfoques se centran más en el comportamiento llamado “perverso” de las personas o sobre las consecuencias, con nociones como el atentado a la dignidad de la víctima, y no en la comprensión de los procesos que han creado estas relaciones abusivas. Se puede notar una paradoja entre la emergencia de estas cuestiones de acoso moral y los atributos del sistema neo-liberal en el que evolucionamos. Este sistema se enfoca en finalidades que en realidad son muy utilitaristas con una búsqueda del interés material, independientemente del precio a pagar, mientras que los discursos transmitidos se refieren a términos como la subjetividad, los discursos sobre la motivación y las relaciones sociales. Este interés material contrasta con la hipersensibilización de los individuos que resulta de distintos factores: la psicologización de las relaciones sociales, la emergencia de la posición de víctima pero también el auge de numerosas aspiraciones de políticas y movimientos del reconocimiento. ¿Qué hay del contexto de las evoluciones gerenciales? Existe una gran tensión entre autonomía y heteronomía. Los nuevos métodos gerenciales quieren dar más autonomía a les empleades (horarios de trabajo más flexibles, una variedad de contratos, de remuneraciones). Esta autonomía está en realidad sesgada porque está sometida a limitaciones de eficiencia, a las presiones de sobreproducción y a la dependencia de tener un trabajo. Según Boltanski y Chiapello, las nuevas movilizaciones del trabajo tienden a favorecer la autolimitación, la responsabilización, la autonomización y la movilidad de les trabajadores, que constituyen un obstáculo a la formación de colectivos y de solidaridad entre empleades al trabajo, a fin de garantizar una mejor eficacia17.  

También se puede constatar un fenómeno de sacrificio de le empleade a favor de la empresa. El sistema gerencial lleva a su paroxismo la “luchas por los puestos” por una individualización de las carreras y de las gratificaciones que incita les empleades a transferir su propio ideal de excelencia en la empresa. Así, la sobrevivencia de la empresa se vuelve más importante que todas las de sus colegas o incluso más importante que su propia sobrevivencia. Les empleades aceptan relaciones abusivas o la persecución, hasta que esto les mantengan en la empresa. La continuación utilitarista y la dependencia al trabajo y a las relaciones vinculadas prevalecen sobre la sobrevivencia y la salud mental del individuo.

Conviene reconsiderar la pasividad del entorno de la persona acosada. Efectivamente, el entorno, hasta aquí considerado como un elemento contextual de baja importancia, desempeña en realidad un papel esencial en la perpetuación del acoso. Su pasividad acentúa una hostilidad, procesos de apartamiento de la víctima que se queda con un vacío social. Pero esta pasividad también traduce una forma de aceptación y de complicidad del acto de acoso. Por ello hay que tomar en cuenta el entorno como parte integrante del fenómeno y no solo como una forma de indiferencia. Así, el acoso no solo es una relación sencilla entre la víctima y su verdugo, sino que también implica lo colectivo18

Acoso sexual: persecutar para dominar

El acoso sexual es muy frecuente en el lugar de trabajo. Se refiere a la “imposición repetida de comentarios o comportamientos sexuales a una persona que violan su dignidad porque la degradan o la humillan o crean una situación intimidatoria, hostil u ofensiva para ella19. El acoso sexual se diferencia de la agresión sexual en que no implica el contacto físico20. El acoso sexual afecta principalmente a las mujeres.

El primer estudio de este tipo salió en 1970 y mostró que las mujeres acosadas sexualmente en el lugar de trabajo eran a menudo secretarias o asistentes de hombres jerárquicamente superiores. Las mujeres se impusieron y tomaron puestos de decisión y de dirección desde estas primeras cifras. Entonces, se podría pensar que el acoso sexual en el lugar de trabajo iba a desaparecer. Sin embargo, una encuesta publicada en Dædalus21 nos enseña otra realidad. En los tres países analizados, Japón, Suecia y Estados Unidos, las mujeres que supervisan mayoritariamente a hombres están 30% más confrontadas al acoso sexual que cuando los subordinados son mujeres. En Japón, se desprende que las mujeres con cargos directivos son víctimas de celos por parte de los hombres. En las empresas históricamente y mayoritariamente masculinas (tecnología, construcción, finanzas), las mujeres con cargos directivos son consideradas como una amenaza para la identidad masculina. Ellos acosan para retomar el poder. De manera general, las causas de este acoso son a menudo el campo dado a las mujeres por los hombres en la sociedad, negándose a considerarlas como sus equivalentes. Todavía pocas mujeres presentan denuncias por acoso sexual en su lugar de trabajo, por miedo a perder lo que lograron cumplir.

Sin embargo, la ley es muy precisa y estricta en el tema del acoso sexual. Las Naciones Unidas y los sistemas de tratados regionales han reconocido el acoso sexual como una forma de discriminación y violencia contra la mujer. La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada” (artículo 1). Por lo tanto, el acoso sexual está incluido en esta definición. La Declaración alienta la elaboración de sanciones penales, civiles y administrativas, así como de enfoques preventivos para eliminar la violencia contra la mujer (artículo 4 d-f))22; “Elaborar estrategias de prevención y todas las medidas jurídicas, políticas, administrativas y culturales para promover la protección de la mujer contra la violencia y velar por que la mujer no sea objeto de más violencia como resultado de las leyes, la aplicación de la ley u otras intervenciones que no tengan en cuenta las cuestiones de género” (artículo 4 (f)).

Versión original: « Prévoir dans la législation nationale pénale, civile, du travail ou administrative les sanctions voulues pour punir et réparer les torts causés aux femmes soumises à la violence; les femmes victimes d’actes de violence devraient avoir accès à l’appareil judiciaire et la législation nationale devrait prévoir des réparations justes et efficaces du dommage subi; les États devraient en outre informer les femmes de leur droit à obtenir réparation par le biais de ces mécanismes » (article 4(d)) ; « Elaborer des stratégies de prévention et toutes mesures de caractère juridique, politique, administratif et culturel propres à favoriser la protection des femmes contre la violence et à garantir que les femmes ne se verront pas infliger un surcroît de violence du fait de lois, de modes de répression ou d’interventions d’un autre ordre ne prenant pas en considération les caractéristiques propres à chaque sexe » (article 4(f)).)). La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) exige que los Estados partes adopten medidas apropiadas para eliminar esa discriminación en todos los ámbitos (artículos 7 a 16). Además, en el apartado b) del párrafo 178 de la Plataforma de Acción de Beijing23 se reconoce que el acoso sexual es una forma de violencia contra la mujer y una forma de discriminación, y se pide que los gobiernos adopten y apliquen leyes sobre el acoso sexual y que los empleadores elaboren políticas contra el acoso y estrategias de prevención. Por consiguiente, el acoso sexual parece ser una de las cuestiones más reguladas, ya que los textos internacionales constituyen un ejemplo para las leyes de los distintos Estados signatarios. Sin embargo, es evidente que las mujeres siguen siendo víctimas de ese acoso en todas partes.

Las consecuencias de la presión normativa: la alienación neoliberal

Según el psiquiatra francés Olivier Labouret, el neoliberalismo es un condicionamiento del conformismo y una normopatía de masas que se traduce en una duplicidad, una doble actitud en los individuos. Todes pretenderían adherirse a criterios y normas cada vez menos justos y sensatos, simplemente porque tienen que someterse y conformarse a los demás.

La propaganda neoliberal

¿Cómo se las arregla el sistema neoliberal para imponer el cumplimiento? Según Naomi Klein, ensayista canadiense-estadounidense, esto es el resultado de la estrategia del shock psico-económico. Esta estrategia consiste en la aplicación sistemática de “métodos de sumisión cognitivo-conductual”. Un término muy bárbaro que incluye métodos de refuerzo positivos y negativos destinados a influir en el comportamiento de los individuos a someter. Este método también se conoce como la zanahoria y el palo. 

La “zanahoria” corresponde a la excepcional propaganda del entretenimiento, el consumismo y la propaganda tecno-científica (mito del progreso, el crecimiento, la mejora del rendimiento, etc.). Esta propaganda se lleva a cabo por medio del marketing publicitario, la televisión, las TICs (tecnologías de la información y la comunicación), los videojuegos, etc. Esta publicidad omnipresente establece los estándares de la sociedad. Se basa en el culto al dinero, una promesa de felicidad y posesión. En cierto sentido, la comercialización impone la conformidad: indica las últimas tendencias, qué llevar, cómo lucir para cumplir con las normas. La publicidad, la marca e incluso las redes sociales tienen una gran influencia en las normas de los adolescentes. No llevar la misma ropa que los demás o no cumplir con los estándares de belleza se convierte en un factor de exclusión y acoso en la escuela.

El “palo” corresponde a una política basada en el miedo, el enemigo interior y el chivo expiatorio. En el contexto de las relaciones laborales abusivas, el método del “palo” implica una destrucción social acelerada a través de la precariedad generalizada de los empleos, la gestión por evaluación, un modelo clave de la psicologización cognitivo-conductual universal de la subyugación neoliberal. Hay una disuasión psiquiátrica que tiene como objetivo fortalecer la moral de les trabajadores y donde cualquier fracaso es etiquetado como “depresión”.

¿Rendirse, renunciar, resistir o enfermarse?

En esta sociedad obsesionada con el conformismo, los individuos tienen pocas alternativas y opciones de comportamiento que adoptar: pueden someterse, renunciar, enfermarse o resistir. Echemos un vistazo a las críticas de la gestión a través de la evaluación. Christophe Dejours, psiquiatra y psicoanalista francés, habla del temor a la precariedad que da lugar al fenómeno de las “anteojeras voluntarias”. En otras palabras, la sumisión aparece como una elección táctica ante el miedo a perder el trabajo. Los individuos están entonces una vez más dispuestos a aceptar relaciones abusivas, incluido el acoso, sometiéndose a la conformidad y a las normas. Así, someterse sería la neo subjetividad enferma del neoliberalismo. 

¿Qué hacemos si no nos sometemos? Algunes desertan, otres resisten y otres se enferman (agotamiento, depresión…). Se nota un aumento de los suicidios profesionales, de las patologías del consumo (adicciones) o incluso de la hiperactividad. Esta sociedad utilitarista que persigue intereses materiales condiciona un “narcisismo conformista y consumista” que busca la satisfacción inmediata. Hay una especie de obsesión por la competencia y el beneficio inmediato (como hablamos en los nuevos métodos de gestión con la “lucha de los cuadrados”). Hay una negación de la depresión y la vulnerabilidad que se proyectará en un chivo expiatorio. La instrumentalización de les otres conduce al uso de nuevos modos de control social que incluyen políticas de salud mental oportunistas, una ideología conductual de competición o una carrera por el rendimiento. 

Por lo tanto, no se trata simplemente de comprender las motivaciones que llevan a un individuo a acosar a otra persona según criterios personales, sino de entender el acoso como un fenómeno social colectivo. Se trata de comprender cómo se internalizan estos mecanismos y procesos mediante la socialización desde la adolescencia y luego reproducidos de diferentes maneras (acoso moral, sexual y callejero) en la edad adulta. El acoso es el producto de un excesivo conformismo y una obsesión por las normas y estándares, que lleva al rechazo de la diferencia24.

Acoso callejero: entre la negación y la culpabilización de las víctimas

Ahora hablemos del acoso callejero. Se diferencia del acoso sexual porque es sigiloso, no se trata de un verdugo y de su víctima, que es un proceso que perdurará en el tiempo. Aunque las mujeres pueden experimentar ataques todos los días, no suele ser el mismo delincuente. La ley francesa condena esta forma de acoso desde agosto de 2018. Un verdadero paso adelante en la lucha contra la violencia de género y la violencia sexual: por primera vez, estos ataques invisibles son condenados. La ley francesa estipula que: “constituye un insulto sexista el hecho (…) de imponer a una persona cualquier comentario o comportamiento con una connotación sexual o sexista que, o bien atente contra su dignidad por su carácter degradante o humillante, o bien cree una situación intimidatoria, hostil u ofensiva contra ella25. Por lo tanto, la ley se refiere al “insulto sexista” porque, sí, son las mujeres las que están abrumadoramente acosadas en la calle. A veces es difícil para un hombre con prejuicios de género imaginar que esto esté tan extendido. ¿Qué mujer no se ha oído negada por un hombre a su alrededor que se negó a creer que todos los días podía recibir comentarios, silbidos, cuernos o incluso insultos mientras pasaba por allí? En efecto, todas las mujeres, cualquiera que sea su físico, su vestimenta o su actitud, son atacadas, y no, estos comentarios no son cumplidos, se hacen para asustar, para desestabilizar, para humillar. El agresor no tiene en cuenta la reacción de la mujer a la que se dirige. Algunas personas confunden el coqueteo con el acoso callejero, le diferencia siendo que en el coqueteo, se espera receptividad. Las citas son un juego de seducción con un elemento fundamental, ausente de cualquier agresión: el consentimiento. La calle y los espacios públicos se convierten así en un entorno amenazador para las mujeres; tienen que hacerse preguntas que no deberían hacer antes de salir, sobre su vestimenta, el comportamiento que deberían adoptar, las calles que deberían evitar. Francia ha demostrado un verdadero progreso al consagrar en la ley una sanción para tales insultos. Los autores se arriesgan a una multa de cuarta clase de 750 euros a 1.500 euros en caso de circunstancias agravantes26. El juez puede ordenar una pena adicional de un curso de formación para combatir el sexismo y sensibilizar sobre la igualdad entre mujeres y hombres. Sin embargo, esta ley sigue siendo difícil de aplicar y las víctimas siguen teniendo dificultades para ser escuchadas y tomadas en serio. Cada vez hay más movimientos para concienciar sobre el alcance de este acoso, para echar la culpa a los agresores y para que las víctimas dejen de sentirse culpables e invisibles.

Todes estamos influenciades por lo que se dice y se hace a nuestro alrededor a lo largo de nuestras vidas. Por lo tanto, la sociedad neoliberal en la que vivimos tiene un gran impacto en nuestros comportamientos. Incorporamos sus códigos y normas. En la sociedad neoliberal, según la idea de Michel Foucault, asistimos a un aumento del poder del “homo economicus”, un individuo racional guiado por sus intereses personales, centrado en sí mismo, que se presenta en el mercado con sus propios intereses y que es capaz de cualquier cosa para satisfacerlos. En la sociedad neoliberal, según Foucault, nos convertimos en “autoempresaries”27. Este proceso conduce a una competencia muy fuerte entre los individuos y esta competencia, acompañada por normas y códigos, conduce al acoso. El acoso es, por lo tanto, un fenómeno social, un fenómeno colectivo. Es el producto de este excesivo conformismo, de la obsesión por los estándares que empuja al rechazo de la diferencia. Por lo tanto, parece fundamental deconstruir estos códigos, para aceptar y comprender que las diferencias son una riqueza.

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Para mencionar el artículo:

CHAPOT, M. FELTEN, L. (2020). ¿Una sociedad del acoso? El acoso como mecanismo internalizado de la sociedad neoliberal. Generation for Rights Over the World. growthinktank.org. [online] Nov. 2020.

©Photo by Markus Spiske on Unsplash.

Translated by Anaïs Brusel & Salomé Thioubou.

1 DEBARBIEUX, E. (2016). L’école face à la violence : décrire, expliquer, agir. Malakoff: Armand Colin.
2 UNICEF. (2019). Le harcèlement scolaire. Unicef.fr. [online] Available at: https://www.unicef.fr/sites/default/files/fiche_thematique-myunicef-le_harcelement_scolaire.pdf. [Accessed 23 Oct. 2020].
3 DURIF-VAREMBONT, J-P. MERCADER, P. LECHENET, A., & GARCIA, M-C. (2016). Mixité et violence ordinaire au collège et au lycée. Toulouse: Erès Editions.
4 Artículos 2.2 y  3.2  de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
5 Artículo 222-33-2-2 del Código penal francés: « Le fait de harceler une personne par des propos ou comportements répétés ayant pour objet ou pour effet une dégradation de ses conditions de vie se traduisant par une altération de sa santé physique ou mentale est puni d’un an d’emprisonnement et de 15 000 € d’amende lorsque ces faits ont causé une incapacité totale de travail inférieure ou égale à huit jours ou n’ont entraîné aucune incapacité de travail. »
6 Idem.
7 En las relaciones intergrupales, el exogrupo se refiere a todos los individuos que no pertenecen al grupo del cual se habla.
8 BARRÈRE, A. (2013). École et adolescence: Une approche sociologique. Bruxelles: de Boeck.
9 DURIF-VAREMBONT, J-P. MERCADER, P. LECHENET, A., & GARCIA, M-C. (2016). Mixité et violence ordinaire au collège et au lycée. Toulouse: Erès Editions.
10 BARRÈRE, A. (2011). L’éducation buissonnière: quand les adolescents se forment par eux-mêmes. Paris: Armand Colin. [online] 30 nov. 2012. Available at: https://journals.openedition.org/rfp/3724 [Accessed 24 Oct. 2020].
11 GODENIR, N. (2019). De la socialisation des adolescents au harcèlement scolaire. [online] 16 oct. 2019. Available at: https://cutt.ly/dgJkm3b. [Accessed 2 Oct. 2020].
12 Artículo 222-33-2-2 del Código penal francés.
13 Nota de las traductoras: traducción libre desde la versión original del artículo L1152-1 del Código de Trabajo francés : “le fait de harceler autrui par des propos ou comportements répétés ayant pour objet ou pour effet une dégradation des conditions de travail susceptible de porter atteinte à ses droits et à sa dignité, d’altérer sa santé physique ou mentale ou de compromettre son avenir professionnel, est puni de deux ans d’emprisonnement et de 30 000€ d’amende”.
14 Nota de las traductoras: traducción libre desde la versión original del artículo 222-33-2 del Código penal francés: “aucun salarié ne doit subir les agissements répétés de harcèlement moral qui ont pour objet ou pour effet une dégradation de ses conditions de travail susceptible de porter atteinte à ses droits et à sa dignité, d’altérer sa santé physique ou mentale ou de compromettre son avenir professionnel”.
15 Artículo 1 de la Convención sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, adoptada por  108. ª reunión  de la Conferencia Internacional del Trabajo en Geneva el 21 de junio de 2019.
16 HIRSCHMAN, A. (1970). Exit, Voice, and Loyalty: Responses to Decline in Firms, Organizations, and States. Cambridge, MA, Harvard University Press. Available at: https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674276604 [Accessed 25 oct. 2020].
17 SANCHEZ-MAZAS, M. (2011). Enjeux éthiques et socialité au défi dans le phénomène du harcèlement psychologique. Éthique publique. [online] 10 mai 2011. vol. 11, n° 2 | 2009. p. 51-61. Available at: https://journals.openedition.org/ethiquepublique/103 [Accessed 24 oct. 2020].
18 SANCHEZ-MAZAS, M. (2011). Enjeux éthiques et socialité au défi dans le phénomène du harcèlement psychologique. Éthique publique.  [online] 10 mai 2011. vol. 11, n° 2 | 2009. p. 51-61. Available at: https://journals.openedition.org/ethiquepublique/103 [Accessed 24 oct. 2020].
19 Ley n°2012-954 del 6 de agosto de 2012 sobre el acoso sexual: “Les faits mentionnés (…) sont punis de deux ans d’emprisonnement et de 30 000 € d’amende. (…) Ces peines sont portées à trois ans d’emprisonnement et 45 000 € d’amende lorsque les faits sont commis : 1° Par une personne qui abuse de l’autorité que lui confèrent ses fonctions ; 2° Sur un mineur de quinze ans ; 3° Sur une personne dont la particulière vulnérabilité, due à son âge, à une maladie, à une infirmité, à une déficience physique ou psychique ou à un état de grossesse, est apparente ou connue de leur auteur ; 4° Sur une personne dont la particulière vulnérabilité ou dépendance résultant de la précarité de sa situation économique ou sociale est apparente ou connue de leur auteur ; 5° Par plusieurs personnes agissant en qualité d’auteur ou de complice.
20 Las cinco partes del cuerpo llamadas “sexuales” son el sexo, las nalgas, los senos, los muslos y la boca.
21 FOLKE, O. RICKNE, J. TANAKA, S. TATEISHI, Y. (2019.) Sexual Harassment of Women Leaders. Daedalus.
22 [Traducción libre de la versión original en francés:] “Prever en la legislación nacional penal, civil, laboral o administrativa sanciones apropiadas para castigar y reparar los daños causados a las mujeres víctimas de la violencia; las mujeres víctimas de la violencia deben tener acceso al sistema de justicia y la legislación nacional debería prever una reparación justa y eficaz del daño sufrido; los Estados deberían también informar a las mujeres de su derecho a buscar reparación por medio de estos mecanismos” (artículo 4 (d
23 [Traducción libre de la versión original en francés:] “Los gobiernos, los empleadores, los empleados, los sindicatos y las organizaciones de mujeres deberían: promulgar y hacer cumplir leyes e introducir reglamentos en las empresas en los que se prevean, entre otras cosas, recursos y acciones legales, con miras a prohibir todas las formas de discriminación directa o indirecta por motivos de sexo y estado civil o familiar en el acceso al empleo, las condiciones de empleo, incluida la capacitación, la promoción, la salud y la seguridad, así como el despido, la protección social y la protección jurídica contra el acoso sexual y la discriminación racial”.

Versión original: « Les gouvernements, les employeurs, les employés, les syndicats et les organisations de femmes devraient : promulguer et appliquer des lois et instaurer dans les entreprises des règlements prévoyant notamment des voies de recours et des possibilités d’action en justice, en vue d’interdire toute forme de discrimination directe ou indirecte fondée sur le sexe et sur la situation matrimoniale ou familiale dans l’accès à l’emploi, les conditions d’emploi, y compris la formation, la promotion, la santé et la sécurité, ainsi que le licenciement, la protection sociale et la protection juridique contre le harcèlement sexuel et la discrimination raciale. »

24 LABOURET, O. (2013). Les mécanismes psycho-sociaux de l’aliénation néolibérale. Groupe Société-Culture. [online] 31 jan. 2013. Available at: https://blogs.attac.org/groupe-societe-cultures/articles-cultures-anthropologie/article/les-mecanismes-psycho-sociaux-de-l [Accessed 24 oct. 2020].
25 Artículo 621-1.-I. de la ley n° 2018-703 del 3 de agosto de 2018 reforzando la lucha contra las violencias sexuales y de género.
26 Abuso de autoridad, sobre un menor de 15 años, vulnerabilidad, en reunión, en un transporte colectivo, debido a la orientación sexual.
27 FOUCAULT, M. EWALD, F. FONTANA, A. SENELLART, M. (2006). Naissance de la biopolitique : cours au Collège de France, 1978-1979. Éditions Gallimard and Éditions Du Seuil. Paris.

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