En este artículo, voy a tratar de hablar de esta decisión que tomé hace 3 años. Voy a tratar de compartir mi experiencia con usted, y responder a las más frecuentes preguntas que esta decisión puede provocar. Primero, necesita comprender que es mi experiencia personal y que cada mujer tiene su propia historia. Voy a tratar de ser la más sincera posible, relatar mi camino espiritual, mi visión del feminismo, y dar mi opinión sobre los debates que existen ahora en Francia. Es, estoy repitiendo, mi propio punto de vista y no represento la voz de todas las mujeres con velo de Francia, tanto son singulares y tienen sus visiones de las cosas. Espero que mi testimonio le dará respuestas, o le permitirá entender esta elección que puede parecer por algunas personas, totalmente incomprensible.  

Tomé la decisión de llevar el velo el 3 de enero 2018, el día de mis 19 años. No fue una decisión tomada rápidamente, claro que no, sino que el resultado de un largo camino espiritual. Empece a preguntarme sobre mi religión y especialmente mi práctica del Islam desde la adolescencia, alrededor de los 13-14 años. He conocido muchas épocas en las que se puede decir que mi fe estaba en declive. Claro, seguía creyendo en Dios, pero, por ejemplo, había dejado de orar, hacía el ramadán más como una costumbre y un mimetismo, sin realizar la importancia religiosa y de todo lo que implicaba, no es suficiente ni comer ni beber del amanecer del atardecer. Toda mi práctica era en realidad la herencia de mi familia, hacía las cosas porque “debía hacerlas”, sin realmente interesarme por las razones de estas prácticas, sin buscar a entender que podía decir el Corán o la Sunna sobre tal o tal tema. No fue hasta los 18 años que realmente empecé a interesarme por mi religión, en esta búsqueda para acercarme a Dios, que me cuestioné sobre el velo. Era un tema que nunca abordé con mi madre, tampoco con mis tías que lo llevan. No recibe ninguna presión, directa o indirecta, con respecto al hecho que necesitaba llevar el velo. Es una elección que hice conscientemente y sobre todo libremente. No tengo padre, no estoy casada y tengo un hermanito, si me permito decir eso, es porque escuchamos demasiado frecuentemente (en los medios principalmente) que si una mujer decide llevar el velo, es porque una persona la pidió hacerlo, y que generalmente un hombre se encuentra detrás esta decisión. No estoy diciendo que no hay mujeres que están forzadas a ponerlo, existe, sin embargo es el caso para una minoría, y para la mayor parte de las mujeres con velo se trata de una decisión personal.     

También, puedo entender que esta elección pueda parecer desconcertante para algunas personas. Sin embargo, el velo forma parte de la vida de una musulmana, cuando está orando, ella lleva el velo (y después le retira si no lo lleva habitualmente), que algunas mujeres/niñas vean sus madres o abuelas llevar este velo, entonces no es una cosa extranjera.  Sin evocar el aspecto religioso, que querría abordar en las próximas líneas con el objetivo de entender lo que dice el Islam. En primer lugar, cuando queremos saber si una práctica está legislada, nos referimos a dos textos: el Corán y la tradición profética (la Sunna). Sobre el tema del velo, numeroses erudites reflexionaron sobre esta pregunta y concluyeron que llevar el velo era obligatorio en Islam para todas las mujeres pubescentes, y para llegar a esta conclusión, estos son sus principales argumentos. En el Corán, Sura 24 versículo 30-31, está escrito:   

“30. Di a los creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas, eso es más puro para ellos. Es cierto que Allah sabe perfectamente lo que hacen.

31. Y di a las creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas, y que no muestren sus atractivos a excepción de los que sean externos; y que se dejen caer el tocado sobre el escote y no muestren sus atractivos excepto a sus maridos, padres, padres de sus maridos, hijos, hijos de sus maridos, hermanos, hijos de sus hermanos, hijos de sus hermanas, sus mujeres, los esclavos que posean, los hombres subordinados carentes de instinto sexual o los niños a los que aún no se les haya desvelado la desnudez de la mujer. Y que al andar no pisen golpeando los pies para que no se reconozcan adornos que lleven escondidos. Y volveos a Allah todos, oh creyentes, para que podáis tener éxito.”

“En este versículo, Dios pedía a las mujeres poner el velo “khimar” sobre su escote. El “khimar” de la mujer significa en arabo “que tapa la cabeza”. El erudito al-Fayymi dice en “al-misbah al mounir” : “al-khimar” son ropa que una mujer usa para tapar su cabeza. El plural es “khoumour”. La palabra “jouyoub” es el plural de « jayb » que significa el escote. El versículo expresa entonces su visión de una manera más explícita porque la expresión « se dejen caer el tocado sobre el escote » implica el hecho de tapar el pelo, el cuello y la parte superior del escote “nahr”. Después, decir sobre el escote en lugar de la cara implica al mismo tiempo el desvelamiento de la cara.”1Así, si nos referimos al texto coránico y a la tradición profética, los savantes concedan que el velo es una obligación. Sin embargo, no significa que el velo debe ser impuesto para todas las mujeres, porque como dice el Corán “No hay coacción en la práctica de Adoración” (Sura 2, versículo 256). Si la mujer no lleva el velo, no podemos considerarla como una mala musulmana, porque es una elección personal, que no debe ser sobre la coacción. Todavía más que no significa que una mujer llevando el velo es una buena musulmana, y que ella es piadosa. Como decimos frecuentemente: “El hábito no hace al monje.”

Querría terminar mi testimonio con dos preguntas frecuentes, la primera era para saber si el velo no podría ser considerado como una regresión de la condición de las mujeres. De hecho, en el pasado, muchas mujeres lucharon para retirarlo y ser libres, y estoy aquí, yo, relatando que decidí llevar este pañuelo voluntariamente. Esta situación puede parecer desconcertante al principio, y claro, entiendo que podamos cuestionar. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre las dos situaciones, y esta diferencia puede resumirse en una palabra: la libertad. Estas mujeres fueron forzadas a vestirse como eso, no era una elección voluntaria. Con esta batalla, es en realidad una lucha más honorable, es decir, la  de disponer de sus cuerpos como ellas quieren, de poder vestirse como deseen sin que nadie pueda imponerlas una manera de arropar. Extrañamente, reclamo la misma cosa, quiero que todo el mundo me deje la oportunidad de vestirme como me plazca, en este caso, desearía que me dejaran llevar el velo libremente y sobre todo que las personas entiendan que no estoy sometida a nadie y que es mi libertad. Me considero como una feminista pro-elección. Para mí, cada mujer tiene el derecho a disfrutar de su cuerpo como quiere. Si una mujer quiere poner una minifalda, que lo haga, si otra decide llevar un pantalón, que lo lleve, es la misma cosa por una mujer con velo. Si ella decidió llevarlo libremente, que así sea. De la misma manera que respeto la manera de vestirse de cada mujer, quisiera que la mía sea respetada también. 

Sin embargo, los años pasados, con la obsesión mediática sobre la pregunta del velo, la idea de pensar que una mujer elige llevar el velo libremente y que debemos respetar su decisión es una idea que parece menos y menos comprensible.  Entendemos algunas personas hablar a nuestra plaza y explicarnos que, no, no somos libres para llevar este velo, que nuestra ropa no se concede con los valores republicanos, o también que nuestra manera de vestirnos no estaría de acuerdo con el principio de laicidad. Y poco a poco, llegamos a esto que podemos llamar una forma de laicismo2. Además el contexto actual esencializa las mujeres con velo, a reducirlas a sus velos. A veces, tengo la  impresión que la primera cosa que la gente ve es mi velo, y que me reduce a él. Es como si una parte de mi identidad fuera negada.

Cuando tomé la decisión de llevarlo, sabía que no iba a ser fácil, como lo he dicho antes, esta decisión fue el resultado final de un camino religioso pero también de cuestionamiento, especialmente con respecto a la sociedad y a mi entorno. Me preguntaba cómo mi familia iba a reaccionar. ¿Cómo se pasará con los cursos, pero también con el trabajo más tarde? Porque, además de ser una mujer, soy una mujer con velo. Todas esas preguntas, este miedo de la mirada, del juicio de les otres, hicieron parte de mi reflexión. A veces, tengo la impresión que debo hacer más, como si debiera demostrar más cosas. También, tengo la tendencia inconscientemente de cuidar más de lo que hago, lo que digo, pero igualmente como me comporto, desde que me siento como “una representante” de la comunidad musulmana. Pero como lo dije, se trata de un comportamiento hecho de manera inconsciente, en respuesta al clima actual en Francia.

Ahora llego a la segunda pregunta que me ha sido pedido, y concluiré sobre esto. La pregunta era saber si el velo no es un riesgo de crear animosidad contra la comunidad musulmana, en una sociedad en la cual denunciamos y tenemos miedo del comunitarismo. Para ser sincera con ustedes, he pensado mucho sobre la cuestión, y pienso que no es el velo como tal que causa más daño a la comunidad musulmana, pero más toda es ese frenesí de los debates mediáticos y el hecho que nos aprovechamos de este miedo del “comunitarismo religioso”, esta idea que les musulmanes no quieren integrarse y que elles podrían perjudicar a la unidad de la nación. Lo que denuncio es que en varios debates, tendemos a olvidar que la mayoría de las mujeres con velo son francesas, pertenecen a la comunidad francesa, respetan a las leyes repúblicas y que por una aplastante mayoría, no representan, más bien no representamos, un peligro para Francia. Pertenecemos a la comunidad francesa. Llega a ser más y más peligroso hacer amalgames entre el velo y el comunitarismo, desde que causa y nutrir el miedo hacia les otres, y así, este comunitarismo que pretendemos evitar. ¿Ya se ha preguntado lo que una mujer con velo pudiera sentir cuando enciende la televisión y ve que hay más de 90 debates acerca de esta elección que hizo, que se le explica que este velo que lleva en su cabeza, y que hace parte integrante de su identidad, no es conveniente en Francia? Sin hablar de una persona que no es musulmana, y que ella también enciende su televisión, y frente a ella los mismos debates, en los cuales se insinúa que el velo es un problema en Francia. Esta persona puede, sin darse cuenta, asimilar la mujer musulmana con velo a una persona que no quiere integrarse en Francia, y que puede representar un peligro. Pienso en toda honestidad que ya es tiempo de que paremos alimentar el debate y que entendamos que todas esas mujeres son mucho más que eso, que no les podemos reducir a este velo. Debemos entender que no es porque una mujer decide llevar el velo que su personalidad ha cambiado, sigue siendo la misma interiormente. Esa elección no niega en nada lo que ella es y no la impide pensar, sigue siendo la misma excepto que lleva sobre su cabeza un velo. Velo que representa por la gran mayoría una elección hecha en toda alma y conciencia y que es el resultado de un camino personal religioso.

Espero que este artículo habrá contestado a algunas de sus interrogantes, les agradezco de haber tomado el tiempo de leer mi testimonio. 

Translated by Manon Louvet & Solange Meurier.

1 ABDELMONAÏM BOUSSENNA. (2019). Le voile est-il obligatoire en Islam ? Youtube.com. [Online] Available at: https://www.youtube.com/watch?v=vDH4kWUVG1E  [Accessed  4 Nov. 2019]. (Traducción del francés propuesta por la traductora.
2 El laicismo es el hecho de  prohibir poco a poco todas las manifestaciones religiosas en el espacio público, porque la religión debe permanecer en la esfera privada.

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