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Este 29 de noviembre marca el 73º aniversario de la Resolución 181 adoptada en 1947 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta última prevé la división de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío. En realidad, representa el error en el que la sociedad liberal se está deslizando con respecto a la “cuestión de Palestina”: descalificación del antisionismo, aceptación de la esencia del régimen israelí que convierte al Primer Ministro Benjamin Netanyahu en un “chivo expiatorio”, y promoción de la negociación y el compromiso para lograr la paz, una solución que es menos pragmática que imposible.

Después de haber prometo todo y su contrario a las dos partes, incapaces de conciliar los puntos de vista palestino y sionista, frente a las pérdidas y golpes recibidos, el gobierno británico, en 1947, abandona Palestina que ocupa como potencia mandataria desde 1923 y deja en manos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para resolver el conflicto. 

El 29 de noviembre de 1947, la ONU adopta la Resolución 181 que prevé la repartición de Palestina en dos Estados. Una resolución que no contiene ninguna medida legal de aplicación, que no toma en cuenta las reivindicaciones de les Palestines, y que da a la población Judía más de la mitad del territorio palestino mientras representa un tercero de la población1. Esta resolución es también pérfida desde que el gobierno británico había prometido a les Palestines su independencia durante la Primera Guerra Mundial.

El 29 de noviembre marcará los 73 años de la Resolución 181. La ONU, gran profeta de la paz, organiza cada año desde 1997 un “Día internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino” en honor a esta resolución fallada.

Eso es la señal de uno de los varios paradójicos existentes entre la mayor parte de los supuestos apoyos al pueblo palestino. A menos de un milagro, la negociación y la solución a dos Estados promuevas por la resolución de 1947 no compensará las pérdidas humanas y materiales sufridas desde 1948. El último obstáculo de paz no es el Primer Ministro Netanyahu, sino la naturaleza misma del sionismo político y del Estado de Israel; agresivo, belicoso, racista e imperialista. Por eso, es necesario reafirmar la pertinencia del antisionismo y la lucha armada popular para la liberación nacional del pueblo palestino, encarcelado desde demasiado tiempo.

Al origen de la ideología sionista

Entre 1873 y 1896, la Gran Deflación reavivó la opresión de las minorías judías en Europa. En Europa del Este, donde la llegada del modo de producción capitalista fue más tardía, una profunda crisis social se produjo, caracterizada por un antisemitismo creciente, que se manifestó por varios pogromos2 en el Imperio Ruso. Les Judíes3 de Europa del Este emigren al Oeste y se convierten en blanco de ataques de les xenófobes occidentales. Al mismo tiempo, Theodor Herzl, escritor judío austríaco asimilado al Oeste, desarrolla sus convicciones sionistas cubriendo como periodista el juicio de Alfred Dreyfus, víctima del antisemitismo francés. Este caso le inspira especialmente a escribir en 1896 Der Judenstaat (“El Estado Judío”), en lo cual defiende la creación de un Estado judío como una solución al antisemitismo.

El sionismo tiene numerosas interpretaciones. Su definición la más neutra le caracteriza como una ideología política que se puede resumir de la manera siguiente: el proyecto sionista quiere que el pueblo judío, como movimiento nacional, haya el derecho tener la mayor cantidad de territorio posible en Palestina con menos palestines viviendo dentro4. Una ideología que niega desde el inicio la existencia del pueblo palestino, como insinuado en la famosa lema “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”5. El antisionismo, es la ideología que se opone a esto. 

La primera victoria de Herlz es haber desarrollado el sionismo en reacción a la opresión de les Judíes. Les Judíes pobres de Europa del Este, perseguides, se apegan al proyecto sionista y a la promesa de un hogar nacional judío. Mientras tantos, huyen en Europa del Oeste y así, como lo escribe Theodor Herlz en su libro “introducen el antisemitismo allí donde no existe o lo intensifican allí donde ya existe6.

La secunda victoria del sionismo naciente, es haber convencido una gran potencia europea, el Imperio Británico, de apoyar el proyecto sionista en sus objetivos coloniales e imperialistas. Herlz explica que “los más pobres sean retirados lo más pronto y lo más lejos que sea posible”, pero al mismo tiempo una emigración como tal, tiene sentido únicamente si está establecida a cerca de un proyecto político se inscribiendo en el contexto del colonialismo de la época y pretendiendo a la creación de un Estado Judío. El movimiento sionista va a apoyarse sobre sus mejores aliades: les antisemitas. Por un lado, Herzl quiere mandar les Judíes pobres fuera de Europa; por otro lado les antisemitas queriendo deshacerse de elles. En 1895, Herlz escribe al inicio de su primer libro “el antisemitismo […] es un movimiento útil para el carácter judío7.

Para contestar a la necesidad de tener el apoyo de una gran potencia europea, les sionistas centran sus esfuerzos en Londres con la ayuda de Chaim Weizmann, representante del sionismo en el Reino-Unido. Así en 1916, Palestina fue transferida de la dominación otomana al control británico con los acuerdos Sykes-Picot. Un año después, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur Balfour, declaro que “el Gobierno de Su Majestad contempla con simpatía el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y empleará sus mejores esfuerzos para facilitar el cumplimiento de este objetivo8. El pueblo judío del que Herzl quería constituir un Estado está entonces dotado de la fuerza y de las instituciones políticas necesarias para participar en la carrera colonial de la posguerra.

Netanyahu, el “chivo expiatorio”

El proyecto sionista no parará apoyarse en el apoyo de una gran potencia durante el curso de su historia. Francia y luego los Estados-Unidos aseguran esta protección desde los años 1970. El movimiento sionista se construyo aprovechando la opresión endurada por les Judíes, confiando en el apoyo de les antisemitas e integrándose al sistema imperialista. Hoy en día, Benyamin Netanyahu aplica las recetas de Herlz basándose sobre una abyección más grande que los pogromos de Europa oriental: el genocidio nazi. Aprovecha, más que sus predecesores, la tragedia de la Shoah para acoplar la imagen antisemita a toda crítica de Israel, hasta echarle la responsabilidad del Holocausto a Haji Amine al-Husseini, el gran muftí de Jerusalén9.

Benyamin Netanyahu llega al poder una primera vez en 1996. Al mando del gobierno israelí, planea rechazar los acuerdos de Oslo que consideraban el reconocimiento de la Autoridad de Palestina como representante de les Palestines y la división de Cisjordania en tres zonas más o menos controladas por Israel. Su objetivo es claro: reforzar las colonias israelíes existentes y crear otras nuevas. Al fin de su mandato en 1999, la Autoridad Palestina controla solamente 10% de Cisjordania y la población palestina sufre de manera diaria la brutalidad y la injusticia de la ocupación: restricción de circulación, expropiaciones, destrucción de viviendas, arrestos arbitrarios, castigos colectivos. Miles de prisioneres polítiques se pudren en las cárceles israelíes (algunes són niñes) esperando su juicio10. Se trata aquí ni más ni menos de un tipo de depuración étnica iniciada a partir de 1948 con la expulsión de miles de Palestines convertidos en refugiades en los países vecinos, el único objetivo siendo de vaciar el territorio de su pueblo11

Efectivamente, Netanyahu quien nunca ha creído en un acuerdo con les Palestines, acosa las ONG de defensa de derechos humanos, y la amistad incondicional de Donald Trump constituye un verdadero peligro por la paz. La normalización reciente entre Israel, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos apoya la política de represión y aísla aún más a les Palestines. Netanyahu hizo de Israel el país donde las desigualdades sociales son las más importantes según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), probablemente el resultado de un modelo liberal y capitalista doblado de un régimen de apartheid. 

Elegido de nuevo en 2009, Netanyahu superará el récord de longevidad al frente del gobierno israelí hasta entonces detenido por David Ben Gurion, el fundador del Estado, quien durante la declaración de independencia en 1948 colocaba a Israel en un Estado judío y democrático y se comprometía a garantizar la igualdad entre toda la ciudadanía. Al contrario, el 19 de julio de 2018, Netanyahu hace adoptar una ley con valor constitucional llamada “Israel como Estado-nación del pueblo Judío” que no menciona el término democracia e implementa una discriminación de hecho entre dos categorías de ciudadanes, Judíes y Árabes, inscribiendo en la ley el régimen de apartheid que prevalía de facto12.

En realidad, ¿acaso Netanyahu no sólo perpetró, con más crueldad, una lógica que le precedió? Claro, representa un peligro cierto para las razones enunciadas más arriba. Pero la cuestión de las desigualdades de estatuto entre Judíes y Árabes, obstáculo mayor que impide la creación de un Estado unificado, multicultural y democrático en todo el territorio de la Palestina histórica, no es nueva y hace parte de la esencia misma del proyecto sionista. Después de la primera guerra árabe-israelí en 1948 y la expulsión de 750 000 Palestines de su territorio, la Knéset13 vota el 5 de julio de 1950 la “Ley del Retorno”14 y el 1o de abril 1952 la “Ley de Nacionalidad”15.

La “Ley de Retorno” crea una categoría jurídica de la nacionalidad judía. Todes les Judíes del mundo tienen inmediatamente acceso a la nacionalidad israelí. En cuanto a la “Ley de Nacionalidad”, su objetivo es desnacionalizar les Palestines. Afirma que la ciudadanía israelita puede estar dada únicamente a les Palestines presentes en Israel entre 1948 y 1952, expulsando casi el 85% de la población palestina refugiada en los países vecinos y que se convirtió en apátrida. Pero la ciudadanía israelí concedida a les Palestines que no han huido no les convierte jurídicamente en miembros de la nación. Se convierten en ciudadanes de segundo rango frente a les ciudadanes nacionales y Judíes.

La “Ley de Retorno” y la “Ley de Nacionalidad” permitieron a Israel privilegiar la población israelí judía diferenciando les Judíes de les Palestines. La nacionalidad está basada en la afiliación religiosa, excluyendo a les cristianes y a les musulmanes. Esos dos leyes permitieron a Israel mantener una mayoría judía, apoyando la subordinación de les Palestines en el cuadro del derecho civil. En la “Ley del Retorno” y la “Ley de Nacionalidad”, dos de los primeros enmiendas adoptadas por el Estado sionista, pusieron les Palestines en la ley únicamente para asegurarse de su exclusión16. La política de Netanyahu aplica en realidad únicamente lo que el proyecto sionista exige de él.

No se trata de eximir a Netanyahu de las numerosas veces en las que ha violado los derechos humanos, pero más bien de contestar a dos problemas a los que se enfrentan les activistas por la paz y la justicia en Palestina. Primero, mientras el mundo considera la cuestión de Palestina compleja y que no se puede solucionar, es más bien, de sus orígenes hasta la actualidad, una historia de colonialismo y de racismo. El sionismo no invento nada en este sentido. Pero Israel logro no obstante, con la ayuda de sus aliados, construir una explicación tan compleja que toda crítica que viene del mundo exterior es inmediatamente fustigada en el mejor de los casos como ingenua, en el peor de los casos como antisemita17. Luego, si algunas políticas israelíes son fuertemente criticadas y condenadas, la naturaleza misma del régimen israelí y la ideología que produce esas políticas no son objeto de ataques. Es impensable que en el tiempo del África del Sur supremacista, las únicas revueltas que valgan, sean estas contra las atrocidades cometidas por el gobierno sudafricano, como el masacre de Soweto18, pero no en contra de la naturaleza misma del régimen del apartheid. Si estamos un mínimo involucrade en la defensa de los derechos humanos, no es posible tolerar Israel como Estado sionista y atacar sólo a Netanyahu.

La pertinencia del antisionismo

Albert Camus escribía “Nombrar mal las cosas representa aumentar las desgracias del mundo19. El 16 de julio de 2017, Emmanuel Macron terminaba su discurso durante la conmemoración del 75o aniversario de la redada del Vél’d’hiv añadiendo : “No cederemos nada al antisionismo, porque es la forma reinventada del antisemitismo20. Fue un error capital. No se puede reparar una injusticia creando otra. Efectivamente, numeroses Judíes en el mundo intelectual siempre han y se quedan, si no antisionistas, al menos no sionistas21. Es evidente y normal que el antisemitismo sea un delito racista castigado por la ley. El antisemitismo sienta las bases por el sionismo, es también una de las razones por la cual todo acto antisemita tiene que ser condenado con rigor. Sin embargo, el antisionismo es una opinión que, como se dijo más arriba, tendría que ser compartido por cualquiere que se identifica como une defensore de los derechos humanos. 

Si algunes aún dudan en proclamarse antisionista, es importante recordar un hecho histórico : hubo 50 años, la comunidad internacional condenaba el sionismo, considerándolo como una forma de racismo. Al inicio de los años 1970, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) obtuvo muchas victorias en el seno de la comunidad internacional en un contexto de descolonización y antiimperialismo mundial. Yasser Arafat, dirigente de la OLP, es invitado por la Asamblea General de la ONU para defender la causa palestina. Su éxito es total y lleva a la adopción de la Resolución 3237 que soluciona la cuestión del pueblo palestino y de su representación. Invita a la OLP a ser una observadora en la ONU y la autoriza a participar en todos los trabajos y sesiones de la Asamblea General, con excepción del derecho de voto22.

En noviembre de 1974, bajo la presidencia de Abdelaziz Buteflika, la Asamblea General de las Naciones Unidas suspendió Sudáfrica como Estado miembro de la ONU por causa de la violación de este Estado de los principios de la Carta de las Naciones Unidas (incapacidad a representar la mayoría de los Sudafricanes, discriminación racial institucionalizada, etc.). Esta decisión establece un precedente según el cual la Asamblea General puede suspender un Estado miembro con una decisión de su presidente. La OLP, nuevo miembro observador en la ONU, se inspiró de la expulsión de Sudáfrica y emprendió movilizar un movimiento similar contra Israel.

Por falta de consenso en el seno de la Asamblea, la expulsión de Israel parece complicada. Entonces, la OLP prefiere intensificar sus actividades en el seno de la ONU. En 1975, la Asamblea adopta la Resolución 3375 pidiendo la inclusión de la OLP en “todos los esfuerzos, deliberaciones y conferencias sobre el Oriente Medio que se celebren con los auspicios de las Naciones Unidas, en condiciones de igualdad con tros participantes”23. La Asamblea también crea el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino (UNCIRPP). 

Todos estos éxitos diplomáticos llevaron a un momento clave en la historia del antisionismo. En 1975, Cuba, Yemen del Sur, Libia, Somalia y Siria introducen una enmienda a una resolución sobre el Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial, adoptada por la mayoría de los Estados africanos para deslegitimar el régimen del apartheid en Sudáfrica y en Namibia. Esta enmienda estipula que en todas partes donde los términos de apartheid, de racismo, de colonialismo, de discriminación racial y de dominación extranjera aparecen, la palabra “sionismo” también será insertada en el texto. Como no consiguió expulsar a Israel, la OLP se esforzó deslegitimar la ideología constitutiva de Israel. Eso llevó al voto de la Resolución 3379 en noviembre de 1975, declarando que el sionismo es una forma de racismo y de discriminación racial24. Entonces, las leyes, las políticas y las instituciones sionistas tienen que ser desmanteladas, así como la supremacía nacional judía como estructura política fundada en el desplazamiento, el exilio forzado, la desposesión, el estatuto de segunda clase y la supresión del pueblo palestino. 

Desgraciadamente, este logro no perdurará más de dos décadas. En agosto de 1990, Sadam Huseín invadió Kuwait. Mientras que los Estados Unidos establece una coalición internacional para defender el pequeño Estado árabe, Yasser Arafat apoya a Irak, creyendo que la coalición no va a intervenir. Fue un error de cálculo. La liberación de Kuwait dejó a la OLP en gran dificultad económica y políticamente aislada. Los Estados Unidos, victoriosos, reforzaron su estatuto en el Cercano Oriente, teniendo una deuda hacia los Estados árabes que se sumieron a la coalición. Pagan lo debido comprometiéndose en un proceso de paz regional. En razón de la crisis financiera, de su aislamiento geográfico en Túnez25 y del ascenso de Hamás26, a la OLP débil y vulnerable le quedaba pocas opciones estratégicas. 

De hecho, los Estados Unidos organizaron la Conferencia de Paz de Oriente Medio, enviando una carta de invitación para reunirse en Madrid a finales de octubre de 1991. Su objetivo fue llegar a una paz efectiva entre Israel, Siria, Líbano, Jordania y les Palestines. Buscaba emprender negociaciones bilaterales entre Israel, Jordania, Siria, Egipto para desintegrar el bloque árabe, y luego hacer intervenir la OLP al final para imponer un reglamento de paz a les Palestines27. La OLP, en situación de inferioridad y por deseo de conservar el poder sobre la cuestión de Palestina contra frente a organizaciones palestinas, tal vez no pude tener otra elección que aceptar las condiciones estadounidenses e israelíes. Una de ellas era la revocación de la Resolución 3379, condenando el sionismo como forma de racismo. 

Así fue que en 20 años, por razones imperialistas y económicas, el antisionismo fue descrédito, hasta ser comparado al antisemitismo por Emmanuel Macron en 2017. Sin poder atacarse a la ideología misma de Israel, las únicas armas “legítimas” de la comunidad internacional son forzar al respeto del derecho internacional y de sus numerosas resoluciones (Resolución 181, 242, 338…), que se siguen adoptando sin consulta de les Palestines, sin hacer aparecer sus derechos, y sin nunca reconocerles como pueblo nacional.

A propósito de la resolución del conflicto viejo de un siglo, la sociedad internacional sigue abogando por el antiguo paradigma de la solución de dos Estados. La realidad es bien diferente: Palestina, del mar Mediterráneo al Jordán, ya está anexado y controlado por Israel. Además, Netanyahu orgullosamente reivindica que bajo su mandato que se está eternizando, ningún Estado palestino verá la luz. En este caso bien real, la solución de dos Estados está muerta, a favor de un Estado. ¿Pero qué Estado? ¿Que va a ser el estatuto de les Palestines anexades con su tierra? La tendencia ultra mayoritaria en la sociedad israelí es clara: les Judíes y les Árabes no pueden tener los mismos derechos. Del lado palestino y de la Autoridad Nacional de Palestina, las reacciones se hacen raras. Esta organización corrupta, elitista, burguesa y colaboradora, sostenida financieramente por la Unión Europea y las petromonarquías del Golfo sólo se contenta de reafirmar la solución de dos Estados y la necesidad de aplicar el derecho internacional28. Frente a este punto muerto, la cuestión de tomar las armas es a la vez fundamental, legítima y legal. 

La lucha armada popular como solución legal

Entre la Segunda Guerra Mundial y los años 1970, la forma principal de conflicto armado es la guerra no convencional. Se trata de un conflicto que no es interestatal, pero cuyos beligerantes suelen ser grupúsculos armados luchando en contra de las instituciones soberanas. El cuadro jurídico disponible para reglamentarlos estaba limitado a un solo artículo de los Convenios de Ginebra de 194929. Los Estados Unidos e Israel lideraron la marcha para deslegitimar esta fuerza armada, calificándola de terrorista. Sin embargo, en noviembre de 1973, la Asamblea General de la ONU adopta la resolución 3070 reafirmando la “legitimidad de la lucha de los pueblos por liberarse de la dominación colonial extranjera y de la subyugación foránea por todos los medios posibles, incluida la lucha armada”30. Un año después, el 14 de diciembre de 1974, esta misma Asamblea votará la resolución 3314 sobre la definición de la agresión. Declara en su artículo 7, que el recurso de un pueblo a la fuerza para liberarse del colonialismo no constituye una agresión en sentido jurídico31.

En marzo de 1974, dos protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra permitiendo el reconocimiento de la soberana de los movimientos armados de liberación nacional han sido introducidos. Amplían el léxico jurídico rigiendo los conflictos armados no convencionales, legitimando el uso de la fuerza por les actores no estatales o de les combatientes de la guerrilla. El primer protocolo adicional tenía por objetivo elevar el estatuto de las guerras de liberación nacional al rango de conflicto armado internacional, admitiendo así la soberanía embrionaria de los movimientos de liberación y concediéndolos el derecho de recurrir a la fuerza armada. Esta adición ocurrió durante la Conferencia diplomática sobre la Reafirmación y la Aplicación del Derecho Internacional Humanitario Aplicable en los Conflictos Armados en 1975. Esta Conferencia diplomática tenía previsto acoger a los movimientos de liberación como participantes observadores. De hecho, la aceptación de esos movimientos de liberación en la conferencia diplomática equivale al reconocimiento de su soberanía embrionaria, como lo explica Abi Saab, representante del G77: “la definición de la soberanía es el uso exclusivo de la fuerza legítima. Y la fuerza legítima usada en el nombre de la comunidad como fuente de orden y no de desorden”.

Así, la resistencia palestina llevó una campaña para que su guerrilla contra Israel entre en el ámbito del derecho internacional afán de lograr dos objetivos: criticar la criminalización de su lucha armada como terrorista creando un nuevo tipo de régimen jurídico, y establecerse como un soberano embrionario capaz de tener el monopolio de la violencia. Esta labor jurídica ha afirmado la existencia de una nación palestina con derecho a la autodeterminación32.

La lucha armada es así legítima legal para la liberación nacional del pueblo palestino. Sin embargo, al inicio de los años 1980, la OLP toma la decisión de iniciar una resistencia sin violencia a la ocupación, privilegiando la negociación con Israel y los Estados Unidos, cediendo a la presión del mundo occidental para conservar sus privilegios elitistas en Palestina. Con respeto a los grupos revolucionarios palestinos utilizando la fuerza como el Hamás o el Yihadismo Islámico, están considerados como terroristas y sirven de excusa a la represión israelí brutal; entre otros, bombardeos israelíes en Liban y en Siria y el encarcelamiento de dos millones de palestines en la Franja de Gaza.

Georges Habache, al mando del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), partido político palestino de obediencia marxista, nos muestra en que la lucha armada popular es necesaria y es la única manera para alcanzar la liberación33. Establece una teoría revolucionaria y define específicamente los enemigos de la revolución. Para él, el problema de la resistencia palestina es que tiene dificultades contestar a la pregunta “¿quién es el enemigo?”; ya que es cotidiano y no se materializa: es el “hecho palestino”. Para Georges Habache, la lucha debe ser nacional y debe tener como objetivo la destrucción de Israel no como nación, pero como entidad política, económica, militar que se expresa en el sionismo, ideología agresiva, racista, reaccionaria y religiosa. 

El primer enemigo necesitando estar combatido por la lucha armada es la entidad israelí. En primer lugar, representa un elemento humano. Aplicando un colonialismo de poblamiento, cada vida israelí tiene un valor inconmensurable para el Estado sionista, especialmente si se trata de un soldado, en un país que le profesa un verdadero culto por su ejército. Además, todes les Israelíes están sujetos a una formación militar racista durante la cual les Palestines están presentades como infrahumanes. De tal manera, cada Israelí está listo para dar su vida para defender el sionismo en contra del “árabe barbárico”. Luego, hay que destrozar el sentimiento de estabilidad que Israel promueve asegurando la seguridad a sus habitantes, mientras presentándose como el Estado refugio para les Judíes del mundo. Por eso la lucha armada es necesaria para enterrar este mito, lo que permitirá igualmente disuadir la emigración en Palestina, y animar la inmigración israelí.

El segundo enemigo es el sionismo y el imperialismo mundial. El sionismo mundial es la concretización viva del pensamiento de un movimiento racista patrocinado por el capitalismo, ilustrado por el apoyo moral, monetario y militar del mundo occidental. Ya que el sionismo se desarrolló a través del imperialismo, separar la lucha en contra de Israel de la lucha antiimperialista equivaldría a cometer un error fundamental.

Finalmente, Georges Habache define el último enemigo bajo una concepción materialista: se trata de la clase burguesa árabe y palestina. Las clases reaccionarias y burguesas árabes estan vinculadas con el imperialismo, han dejado el sionismo invadir palestina y han reprimido el impulso revolucionario palestino, como lo podemos notar con la normalización de las relaciones con Egipto, Jordania, Baréin o incluso los Emiratos Árabes Unidos. La clase burguesa palestina representada por la OLP ha tenido una actitud derrotista reconociendo y colaborando con la entidad sionista.

 

El sionismo, aunque una ideología, se materializa así todos los días en la entidad israelí. Para que la revolución palestina pueda ocurrir, es necesario que se haga de dos maneras: por el pensamiento, limitando al máximo la propaganda sionista mundial, mientras informando correctamente las diferentes sociedades sobre las acciones de Israel en Palestina, pero igualmente por las armas, para debilitar y luego destruir el sionismo bajo todas sus formas sociales, económicas, militares y políticas. Sin embargo subrayemos que la iniciativa del Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) iniciada en 2005 constituye un movimiento popular no violento muy pertinente para apoyar la resistencia palestina sin embarcarse en operaciones de fedayines34. Se trata de boicotear las instituciones y las empresas israelíes que apoyan la ocupación y la colonización, incitar a la desinversión de las empresas implicadas en esta ocupación, y exigir de nuestros Estados que se impongan sanciones concretas en contra del régimen israelí.

Este 29 de noviembre, se tratará de acordarse que Palestina debe ser un país libre donde reina la igualdad entre todes sus ciudadanes, judíes, musulmanes y cristianes. No se trata de un conflicto complejo a las varias facetas pero de una historia de colonialismo, de racismo y de imperialismo ilustrada por la ideología sionista. Mientras sigue siendo tolerada mundialmente, o peor alentada, no es posible obtener la libertad. Es el deber de cualquier persona sensible a la defensa de los derechos humanos, dondequiera que sea, reconocer que la ideología sionista, más que las artimañas de une humane se lo reivindique, es un obstáculo a la construcción de un mundo justo, igual, solidario y libre. A continuación se tratará de apoyar por todos los medios posibles a les combatientes de la libertad a elle a quien se le rechaza sus derechos, a él o el fedayín “que tomó las armas para tratar de salir de su desesperación”35.

REFERENCES

CHOMSKY, N. PAPPÉ, I. (2015). On Palestine. Éditions Penguin. 

HERZL, T. (1896). Der Judenstaat. (L’État des Juifs)

HABACHE, G. (1969). Les ennemis de la révolution

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ERAKAT, N. (2019). Justice For Some, Law and the Question of Palestine. Stanford University Press.

FILIU, JP. (2019). Main basse sur Israël, Netanyahu et la fin du rêve sioniste. Éditions de La Découverte. 

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VIDAL, D. (2017). Cisjordanie, de la colonisation à l’annexion. Le Monde Diplomatique. n°755. pp 22-23.

VIDAL, D. (2018). Antisionisme = antisémitisme ? : Réponse à Emmanuel Macron. Libertaria.

Para mencionar el artículo:

MILIANI, A. (2020). The relevance of anti-Zionism and the armed struggle for the national liberation of the Palestinian people. Generation for Rights Over the World. growthinktank.org. [online] Nov. 2020.

©Photo by Hosny Salah on Pixabay.

Translated by Solange Meurier & Salomé Thioubou.

1 XVII, Résolution 181 (II) « Résolution Adoptée sur le Rapport de la Commission Ad Hoc chargée de la Question Palestinienne », 29 novembre 1947, https://undocs.org/pdf?symbol=en/A/RES/181(II)
2 Los pogromos son las perseguidas organizadas contra la comunidad judía, particularmente en el Imperio Ruso al fin del XIX siglo.
3 En aplicación de la distinción emitida por la Academia Francesa, el nombre “Judíes” está usado durante todo este artículo como designación a las personas descendientes del antiguo pueblo de Israel, en oposición al nombre “judíes” que se refiere a toda persona proclamándose de confesión judía.
4 CHOMSKY, N. PAPPÉ, I. (2015). On Palestine. Éditions Penguin.
5 KEITH, A. (1843). The Land of Israel According to the Covenant with Abraham, with Isaac, and with Jacob. William Whyte and Co.
6 HERZL, T. (1896). Der Judenstaat (El Estado Judio).
7 ACHCAR, G. (2018). La dualité du projet sioniste. Manière de Voir. n°154, pp 7-11.
8 Lord Arthur Balfour, « Declaracion Balfour », 2 de noviembre de 1917, https://www.universalis.fr/media/PH130983/
9 Palabras pronunciadas por Benyamin Netanyahu delante el Congreso sionista mundial en Jerusalén el 20 de octubre de 2015. Haji Amine al-Husseini es un hombre político palestino quien se convirtió, en 1921, en gran muftí de Jerusalén (titulo reservado a los musulmanes sunitas, intérpretes de la ley musulmana). Durante la Secunda Guerra Mundial, colabora con los Nazis y es conocido para su antisemitismo y su aprobación del genocidio nazi. Sin embargo, su rol fue mínimo y no es en ningún caso, responsable del genocidio. La propaganda utiliza su imagen a fin de deslegitimar la causa palestina.
10 Ligue des Droits de l’Homme. (2019). Campagne pour la libération des enfants palestiniens emprisonnés par Israël. [online] Available at: here [Accessed 23 Sep. 2020].
11 VIDAL, D. (2017). Cisjordanie, de la colonisation à l’annexion. Le Monde Diplomatique. n°755, pp 22-23.
12 Knesset, Basic Law: Israel as the Nation State of the Jewish People, 19 juillet 2018,https://knesset.gov.il/spokesman/eng/PR_eng.asp?PRID=13978" rel="nofollow noopener" target="_blank"> https://web.archive.org/web/20180719173434/https://knesset.gov.il/spokesman/eng/PR_eng.asp?PRID=13978
13 La Knéset es el parlamento del Estado Israelí.
14 Knesset, Sefer HaChukkim (Book of Laws) No. 51, p. 159., Basic Law: The Law of Return, 5 juillet 1950, https://www.jewishvirtuallibrary.org/israel-s-law-of-return
15 Knesset, Basic Law: Nationality Law 5712-1952, 1er avril 1952, https://www.refworld.org/docid/3ae6b4ec20.html
16 ERAKAT, N. (2019). Justice For Some, Law and the Question of Palestine. Stanford University Press.
17 CHOMSKY, N. PAPPÉ, I.  (2015). On Palestine. Éditions Penguin
18 El 16 de junio de 1976, las protestas estudiantes de Soweto son violentamente reprimidas por la policía del régimen supremacista.
19 CAMUS, A. (1944). Sur une philosophie de l’expression. Paris. Édition Gallimard.
20 Emmanuel Macron, Comemoración de la redada del Vél’d’hiv en Paris, 16 julio 2017, https://www.vie-publique.fr/discours/203175-declaration-de-m-emmanuel-macron-president-de-la-republique-en-hommag
21 VIDAL, D. (2018). Antisionisme = antisémitisme ? : Réponse à Emmanuel Macron. Libertaria.
22 Resolución 3237 (XXIX) “Condición de Observadora de la Organización de Liberación Palestina”, 22 noviembre 1974, https://documents-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/739/98/IMG/NR073998.pdf?OpenElement
23 Resolución 3375 (XXX) “Invitación a la Organización de Liberación de Palestina a participar en los esfuerzos en pro de la paz en el Oriente Medio”, 10 de noviembre de 1975, https://unispal.un.org/DPA/DPR/unispal.nsf/0/7E0524B7EAD4A9E4852560DE004EFDC7
24 Resolución 3379 (XXX) “Eliminación de todas las formas de discriminación racial”, 10 de noviembre de 1975, https://www.un.org/french/documents/view_doc.asp?symbol=A/RES/3379(XXX)&Lang=F
25 Tras el asedio de Beirut en 1982, la sede de la OLP se trasladó a Túnez desde el Líbano, a eso se debe su aislamiento geográfico en Túnez.
26 Hamás es un partido político palestino islámico que se encuentra mayoritariamente en la Franja de Gaza.
27 ERAKAT, N. (2019).  Justice For Some, Law and the Question of Palestine. Stanford University Press.
28 USHER, G. (2003). Impasse stratégique pour la résistance palestinienne. Le Monde Diplomatique. n°594, pp 12-13.
29 ERAKAT, N. (2019). Justice For Some, Law and the Question of Palestine.  Stanford University Press.
30 Resolucion 3070 (XXVIII), “Importancia de la realización universal del derecho de los pueblos a la li­bre determinación y de la rápida concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales para la garantía y la observancia efectivas de los derechos humanos”, 30 de noviembre de 1973, https://www.un.org/french/documents/view_doc.asp?symbol=A/RES/3070(XXVIII)&TYPE=&Lang=E
31 Résolution 3314 (XXIX), « Définition de l’aggression », 14 décembre 1974, https://legal.un.org/avl/pdf/ha/da/da_ph_f.pdf
32 ERAKAT, N.  (2019). Justice For Some, Law and the Question of Palestine. Stanford University Press.
33 HABACHE, G. (1969). Les ennemis de la révolution.
34 El término “fedayines” hace referencia a les combatientes palestines de la Franja de Gaza o de Cisjordania luchando en contra del enemigo sionista.
35 Expresión extraída del discurso del abate Pierre, « La voix des sans voix » (“la voz de los sin voz”), el 16 de octubre de 2017 https://www.youtube.com/watch?v=kpFzztF1ozo (en francés).

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